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Una Obra de Teatro llamada Juego de Bolos

  • miguelrpo91
  • 23 feb 2024
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 28 mar 2024




Hola, mi nombre es Víctima y soy el encargado de hacerte sentir culpa por toda experiencia negativa o situación de caos por la que pasas en tu vida. Soy viejo, tengo más años que tú y estoy más que preparado para ahogarte en tu pena, dejándote sin alientos para afrontar la noche oscura de tu alma, lo siento, pero es mi deber ser.

 

Tengo un gran amigo, viejo amigo y créeme cuando te digo “viejo”, porque él sí que sabe generar caos en tu vida, se llama Victimario y estaría encantado de hacer presencia en tu vida. Básicamente él es el mayor activador del caos y experiencias difíciles en la vida de los seres humanos y se encarna en la vida de seres con el poder suficiente para hacerles pasar una verdadera noche oscura del ama.

 

Sin embargo, esto parece una película de villanos en donde no falta el Salvador, ese “súper héroe” que intenta salvarle la vida a los demás o de desviarlos de los riesgos. Mi amigo el Victimario y Yo le tenemos pánico. Ese Salvador va por la vida de las personas intentando destruirnos y te confieso que, aunque lo hace estupendamente, creemos que termina siendo más villano que nosotros juntos.

 

Yo sé que ya me conoces, a mi amigo y al mismísimo Salvador, pero estás tan distraído que no te has detenido a querer saber más de mí, de nosotros los que hasta ahora, somos los protagonistas de tus duelos y experiencias amargas. Ven, quiero contarte acerca de nosotros.

 

Yo, la Víctima, me meto en ti y en tu mente para que termines culpando a los demás por todos los males que te suceden, necesito hacerlo, porque de lo contrario sabrás asumir tus propias experiencias y aprender de ellas y, realmente mi misión es ir en contra de los propósitos de tu Espíritu, o ¿acaso creías que venir a esta tierra iba a ser cosa fácil? ¿De qué vale jugar a los bolos si tumbarlos todos sea cosa fácil? Vamos, tú me entiendes, los bolos no son fáciles, la vida tampoco y yo tengo el trabajo para que así sea.

 

Mi amigo, el Victimario, aunque no lo creas es el gran aliado de tu Espíritu. Sí, así es, tu Espíritu planeó toda tu experiencia en la tierra y cuando llega el momento de experimentar el caos, vivir una noche oscura, se activa su rol protagonista de Victimario. Cuando él entra en escena, se encarna con el poder suficiente para influir en ti, en tu vida, causándote algún dolor o experiencia dolorosa.


Nadie quiere asumir el rol del “enemigo”, nadie quiere quedar como “el malo de la historia”, pero vaya que el Victimario lo asume con profesionalismo, pues su actuación es perfecta y eficaz.  Cada vez que estés pasando por una situación difícil, tuvo que haber sido activada por algo o alguien, orquestado siempre por mi amigo el Victimario. Siéntate en la silla del espectador y mira como el Victimario actúa por medio esa persona que te hizo un mal y limítate a disfrutar de la función que no es más que tu propia vida y de cómo asumes tus noches oscuras.

 

Mi amigo y yo vivimos este actuar como un juego, cambiando de roles en tu vida, con el único fin de despertar en ti la necesidad de eliminarnos y buscar los propósitos que hay detrás de cada experiencia difícil, del caos en tu vida, suena contradictorio ¿no crees? Pero por más malo que sea nuestro Rol en tu vida debes saber que es solo un “papel” que estamos cumpliendo y que al final de la obra podrás encontrar una enseñanza, de hecho, sabrás encontrar muchas, más de las que crees.

 

 

Te hablé de un súper héroe, y esta obra de teatro, esta película no puede quedarse sólo con los villanos, es allí en donde el Salvador entra en escena, intentando robarse la mirada de todo el público mientras intenta salvarnos a todos de nuestros actos. Te dije que a mí y a mi amigo, nos parece que el Salvador terminaba siendo el villano de la historia. ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué un Salvador termina siendo el malo de la película? Es fácil, ya te lo dije, nos encantan los bolos y pensamos que si alguien juega por nosotros y logra tumbar todos los bolos nos estaría arrebatando el sentimiento de haberlo logrado, sentirnos haber alcanzado con éxito y con práctica un juego perfecto. ¿De qué vale entonces ir a jugar bolos y cada vez que falle un lanzamiento me encierre en mi fracaso y le permite al “maestro salvador” tirar por mí? Creemos que toda la culpa, odio, rabia, resentimiento, rencores, tristezas que mi amigo y yo generamos en ti, deben ser trabajados por ti mismo y no por el Salvador. Vamos, yo sé que con el ejemplo de los bolos me hice entender.

 

Mi amigo el Victimario y yo, la Víctima, te invitamos a jugar bolos, a enfrentar las dificultades de la vida, sin culpar a nadie (ni a ti mismo) y agarrar de nuevo la bola y seguir practicando. Te invitamos a que mientras lo intentas sepas rechazar la mano de el Salvador, ese que quiere tirar por ti y tumbar los bolos, pues queremos que realmente seas tú quien con tus manos logres sacar el máximo puntaje posible. Te lo dije, somos fanáticos de los bolos y como tú, también fuimos aprendices y de eso comprendimos el alto valor que tienen en nosotros los Maestros y no los Salvadores

 

Discúlpame que no te lo presenté antes, pero necesitaba que conocieras unas personas antes de mostrarte al director de la obra, su nombre es Maestro.

El Maestro es quien nos guía en cada escena, nunca interfiriendo en ella, pero siempre guiándonos y mostrándonos la mejor manera de “lanzar la bola”, de actuar en el escenario. Mi amigo y yo realmente admiramos mucho al Maestro, sentimos que nos inspira a ser mejores y sacar “todo de nosotros”

 

El Maestro no quiso actuar en la obra porque creyó que dentro de cada personaje existe un Maestro interno, capaz de liderar su papel y darle un giro a la historia. Mi amigo y yo al principio no entendíamos esto, pero luego pudimos ver que cada vez que impactábamos mal en la vida de varios personajes, éstos lograban reescribir el guion y cambiar su historia que, aunque no lo creas, la disfrutábamos mucho.

 

Tú eres muy inteligente, lo sabemos, y en este punto sé que lograste captar muchas cosas que quise compartirte, sin embargo, quiero terminar compartiéndote un par de frases, a la larga queremos que esta obra de teatro te la lleves “a casa” y la vuelvas a ver cuando ésta termina. Tú me entiendes.

 

 

Vinimos a vivir experiencias (buenas y “malas”) para que el espíritu aprenda y trascienda en esta tierra, rodeada de dualidad, separación y retos.

 

El Victimario aparece en tu vida para activar y hacer que comience una experiencia en tu vida. No te esfuerces en hacer justicia, sólo asume tu rol en la obra y permítele a tu Espíritu, por medio tuyo, vivir el CAOS y aprender de él.

 

Asumir el papel de Víctima sólo es para mí, tú enfócate en sanar y trascender las heridas y aprendizajes de cada noche oscura del alma, sin culpar a nadie, recuerda que tu Espíritu anhela vivir experiencias y aprender de ella para trascender y volver “a casa” con un mayor nivel de consciencia.

 

Cada vez que un Salvador llegue a ti, queriendo evitarte vivir una mala experiencia, dile que no quieres que te salve pero que sí le permites que te enseñe a cómo enfrentar a la vida, al CAOS. Dile que el director de la obra te permite cambiar el rol a un papel de Maestro y que él como Salvador puede iluminar tu camino para despertar ese Maestro que hay en ti.

 

 

Finalmente, te invito que agarres fuerte la bola, te concentres en los bolos y enfócate en tumbarlos todos y si llegas a fallar, no culpes a nada ni a nadie y muchos menos a ti mismo. Tampoco agaches la cabeza y termines recibiendo la ayuda de el Salvador para que lance por ti, más bien pídele que te enseñe a que tú mismo, como un Maestro en potencia, logres sacar el máximo puntaje. Mi amigo el Victimario y yo, te esperamos en la cancha para verte tumbar todos los bolos, nos encanta competir, pero también verte triunfar .

 

Con amor, la Víctima y el Victimario.

 
 
 

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