Los espejos que causan accidentes
- miguelrpo91
- 4 dic 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 4 dic 2023

Tu vuelo es anunciado por los parlantes del aeropuerto y eres llamado a abordarlo. Te esperan unas vacaciones inolvidables. Atravesando el inmenso océano atlántico y de una manera que jamás lograrás entender, todos en el avión se desmayan e inevitablemente la nave pierde el control. Sólo quedas tú a cargo de tomar el control de la aeronave. Comienzas a gritar, llorar… pierdes tú también el control de la situación y comienzas a preguntarte ¿por qué fue te montaste en ese avión?, ¿Por qué te dio por tomarte unas vacaciones en una isla al otro lado del mundo? Y no sólo eso, empiezas también a culpar a los pilotos por desmayarse o a la vida que de una manera inexplicable “durmió” a todos los presentes en el vuelo, incluso pierdes el tiempo culpando a los técnicos por quizá no reparar o revisar bien el motor que está fallando. Han pasado más de 5 minutos y perdiste el tiempo quejándote, culpándote y culpando a los demás, a la vida misma. Perdiste el control de la situación y ahora el avión se aproxima al mar. Te queda poco para intentar retomar el control del avión y lograr aterrizarlo. La Ira te invade y finalmente no tuviste la calma para asumir la situación. El avión estrella y se acaba el sueño. Despiertas recostado en una cama tan mojada, que piensas que aún sigues en el sueño. Bueno, sólo era eso, un sueño. Sin embargo, la realidad es que no supiste asumir tu responsabilidad de intentar tomar el control del avión y éste se estrelló en el mar.
¿Te ha pasado? No vengas ahora a decirme lo absurdo del caso, que es imposible que de la nada todos en el avión se desmayen y que seas tú el elegido para volar esa inmensa y complicada máquina. Pues déjame decirte que fue una analogía tan real que día a día vives y de la cuál aún no eres consciente.
Lo intentaré poner más fácil, vamos, así queremos todo en la vida, ¿no es así? Tú sigues siendo tú, el avión es sencillamente el presente, y que todos se hayan desmayado es simplemente un obstáculo que la vida misma pone enfrente tuyo. Veamos otro ejemplo que seguro sabrás identificar que no es un mero sueño. Llevas 2 horas haciendo una fila para renovar tu licencia de conducción y de repente una persona se pone en frente tuyo, intentando ahorrarse esas mismas 2 horas que llevas soportando el llanto del bebé detrás tuyo. Y ¿ahora? ¿Qué haces? Supongo La Ira invadirá tu cuerpo y estallarás en contra de aquél que se interpuso en la fila, culpándolo por su actuar inconsciente y quizá culpando al guarda de seguridad que lo permitió. Puede pasar que también digas, ¡es culpa mía por venir a estas horas y a este lugar lleno de personas irrespetuosas e inconscientes! Sin importar si la persona logró su cometido o tú lograste sacarlo de la fila, quiero centrarme en mostrarte cómo La Ira pudo haber sido el protagonista en esta situación. Para tus ojos la acción de esa persona es errónea. Para los ojos de esa persona, querer meterse en tu posición fue una acción correcta. No quiero darte la razón ni dársela a ella. Quiero centrarme en cómo asumiste tú esa situación. ¿Actuaste consciente de la situación o fue tu inconsciente quién tomó las riendas de esa experiencia? Ya sea que un avión se esté cayendo, o que alguien se intente colar en la fila que llevas 2 horas haciendo, lo que realmente quiero mostrarte es la importancia de asumir la vida y los retos, de una manera consciente, y aunque puede sonar poético, asumirlos con amor, perdón, compasión y misericordia. No pretendo con esto decirte que alabes a quien intente meterse en tu fila, o alegrarte por ver un avión caer, tan sólo quiero invitarte a que asumas los caos de tu vida en consciencia, sin victimizarte o culparte, tan sólo asumiendo los retos con mucho amor, perdón, etc. La Ira es un espejo y éste quiere mostrarte tus propias limitaciones, invitándote a asumir tus propios procesos con amor, perdón, compasión y misericordia, nunca permitiéndote entrar a ser víctima o victimario del caos que enfrentas. Sé consciente de la Ira y lo que ésta quiere mostrarte: una necesidad de trascender tus limitaciones. Ahora, ve y acuéstate, entra en ese sueño y móntate en ese avión que quizá pierda el control, pues ahora eres capaz de reaccionar conscientemente y buscar la forma de resolver el caos a 52.000 pies de altura.





Comentarios